Ríete, disfruta, no tienes la edad suficiente como para permitir aburrirte.
Ayuda, escucha a los demás,
no sabes cuando vas a ser tu el que necesites un consejo.
no sabes cuando vas a ser tu el que necesites un consejo.
Piensa, entiende, pero no le tengas miedo a los impulsos.
Corre, libérate, no te ates a nada irrelevante ni a nadie que no lo merezca.
Equivócate, cáete mil veces en el mismo lugar, pero levántate
y date el permiso de descubrir el mundo tu mismo.
Muchas veces tenemos miedo de dar un paso hacia el frente, pero no nos damos cuenta que así solo estamos dando los pasos hacia atrás.

