Tanto tiempo había esperado por aquel momento, el instante lleno de magia y de suspenso, se había acercado a ella hasta rozar su aliento, estaba a un centímetro de sus labios, de sus dientes, de su lengua rosa, había estado a punto de besarla, pero se detuvo a tiempo. Eso era más que un beso, la intención era más fuerte que el deseo de su alma. Se detuvo y le miró a los ojos, fué como si mirase las estrellas por un instante con un brillo inigualable, sintió que sus pies se despegaban del suelo y como sus manos comenzaban a temblar, el latido se aceleraba y al mismo tiempo la razón del tiempo cambiaba, el se dijo a si mismo, amar es más que un sueño, amar es más que volar, amar es lo que estoy viviendo en este segundo, puedo intentar explicarlo, pero no podría definirlo ni con cada letra del abecedario.